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Hola, os cuento mi experiencia: Yo estuve unos años con FIVs, donde aparentemente todo estaba bien y en los que no sabían decirme por qué no me quedaba embarazada. Años después, ya con más de 40 años, me planteé ser madre con otra pareja. Fue un jarro de agua fría porque me recomendaron no utilizar mis óvulos, dado el historial de FIVs anteriores y dada la baja tasa de éxito de embarazos con óvulos propios, a esas edades. Tuve una fase de «duelo» muy breve ya que me dije que mi objetivo era ser madre y que era estupendo que existiera, todavía para mí, una última posibilidad de ser madre biológica. Tuve las mismas aprensiones que se nos cruzan a todas, creo, por la cabeza: ¿cómo será físicamente? ¿cómo será su carácter? ¿me voy a reconocer en él/ella? ¿Tendrá alguna enfermedad? Pero enseguida decidí que menos se parecería a mí un niño adoptado (algo que nos planteábamos) y que este lo llevaría en mi tripa. Lo que tenía claro es que después de los años de fracaso, no podía enfrentarme a más abortos espontáneos, por lo que seguí los consejos médicos y no intenté el embarazo con mis óvulos. Si no fuera porque me considero ya demasiado mayor, repetiría sin dudarlo. Mi pareja lo tuvo claro en el primer minuto, yo en un día, así que nos lanzamos y en el primer intento con ovodonación, me quedé embarazada. Es la mejor decisión que pude tomar. Como he leído en otro testimonio, no cambiaría a mi hijo por ningún otro con mis óvulos. Tiene 3 años y medio y desde que era un bebito le he ido diciendo, con toda la naturalidad del mundo, que fui a un hospital a que me dieran una semilla para que naciera él, porque yo no tenía; que una señora me había dado una semillita en un hospital para que naciera él… Yo creo que él lo vive con toda naturalidad porque los niños son lo más adaptable que existe. El problema pueden ser los adultos, pero no los niños. Para mí es mejor que crezcan sabiéndolo porque forma parte de su identidad, pero entiendo que es una decisión personal. El otro día me decía mi hijo de una Playmobil en el suelo: «mira, mamá, es la señora que te dio la semilla». Físicamente, se parece muchísimo a su padre y me dicen que tiene mis ojos, incluso personas que saben que fue una ovodonación. Os puedo asegurar que ha heredado un rasgo físico muy concreto por parte de mi madre, que tienen varios miembros de mi familia y yo misma, aunque mi hijo no tiene mi RH, por ejemplo. Yo olvido completamente que el óvulo era de una donante y, si mi hijo es como es, es gracias a una maravillosa combinación de 3 genéticas, no lo cambiaría por nada en el mundo. En mi caso, yo no puedo más que hablar positivamente de la ovodonación. ¡Mucho ánimo!
10/06/2020 a las 20:09