Técnicas de reproducción asistida

Por (embrióloga).
Actualizado el 28/09/2016

La reproducción asistida es el conjunto de técnicas que se aplican con el objetivo de tratar los problemas de fertilidad y poder lograr el embarazo. Aunque cada técnica tenga sus propias características, todas ellas implican, en mayor o menor medida, la manipulación de los gametos (óvulos y espermatozoides).

¿Qué opciones hay?

Los tratamientos reproductivos más comunes son:

A estas dos técnicas básicas se unen numerosos tratamientos que, en combinación, permiten la paternidad/maternidad a personas que de forma natural no lo pueden conseguir.

Nos referimos a procedimientos como la vitrificación de óvulos y embriones, la congelación de semen, el análisis genético preimplantacional (DGP), la donación de óvulos y/o semen, la adopción o donación de embriones, el cultivo embrionario o la gestación subrogada.

Inseminación artificial

La inseminación artificial es una técnica de reproducción asistida de baja complejidad y poco riesgo. Es un tratamiento rápido, indoloro y técnicamente sencillo. Consiste en depositar una cantidad de semen en el útero de la mujer a través de la introducción de una cánula por el canal cervical durante el periodo de ovulación.

Para que la inseminación artificial pueda resultar exitosa es necesario que se cumplan los siguientes requisitos:

  • Permeabilidad tubárica, es decir, que las trompas de Falopio sean funcionales.
  • Calidad seminal: normalmente se recomienda una concentración seminal superior a 3-5 millones de espermatozoides con movilidad progresiva/mililitro.
  • Edad materna: se desaconseja realizar la inseminación artificial cuando la mujer tiene más de 36 años debido a la disminución de la calidad de sus óvulos.
  • Función ovárica: es necesario que la mujer tenga una buena reserva ovárica y ovulaciones regulares.

La inseminación artificial puede realizarse tanto con semen de la pareja como con semen de donante. En ambos casos, la muestra seminal pasa previamente por un proceso de capacitación espermática que concentra la muestra en espermatozoides de elevada calidad. Además, la mujer recibe un suave tratamiento hormonal que permite controlar la ovulación y mejorar así la probabilidad de embarazo.

Si quieres más datos sobre este método, visita este enlace: Inseminación artificial.

Fecundación in vitro

La fecundación in vitro o FIV es un tratamiento de alta complejidad que requiere técnicas específicas de laboratorio e intervención quirúrgica. Además, está sujeta a posibles riesgos y efectos secundarios.

Se emplea en casos de infertilidad cuando no es posible realizar la inseminación artificial o cuando ésta ha fracasado.

Consiste en obtener los óvulos y los espermatozoides fecundarlos en el laboratorio. Posteriormente, los embriones creados son transferidos al útero a la espera de que se produzca el embarazo. Puede realizarse con gametos propios y/o donados.

A grandes rasgos, podemos decir que los pasos seguidos en su realización son los siguientes:

  • Estimulación del ciclo ovárico: se administra medicación hormonal a la paciente para favorecer la producción múltiple de óvulos y controlar la ovulación.
  • Punción ovárica o folicular: es la operación en la que se extraen los óvulos del ovario de la paciente. Se realiza por aspiración y bajo anestesia.
  • Preparación del semen: se obtiene el semen, se analiza y se preparara para la fecundación. El proceso se denomina capacitación espermática.
  • Inseminación de los óvulos: es la fecundación propiamente dicha. Consiste en la unión del óvulos y el espermatozoide. Se puede hacer de forma convencional o por microinyección. Más abajo explicamos las diferencias.
  • Cultivo de embriones: tras la fecundación se observa el desarrollo de los embriones obtenidos.
  • Transferencia embrionaria: se seleccionan los embriones de mayor calidad y se introducen en el útero de la mujer a la espera de que implanten en el endometrio de la misma, el cual habrá sido preparado para la transferencia mediante medicación hormonal.
  • Vitrificación de los embriones: los embriones de buena calidad no transferidos serán criopreservados mediante la vitrificación.

Diferencias entre FIV convencional e ICSI

Como hemos comentado, existen dos técnicas de FIV, la convencional y la ICSI. La diferencia entre ambas radica en la forma de fusión de los óvulos y los espermatozoides, pero el resto de pasos del proceso son los mismos.

  • FIV convencional: se pone en contacto el óvulo y los espermatozoides en una misma gota de medio de cultivo pero será el propio espermatozoide el que deberá por si mismo atravesar las membranas del óvulo e introducirse en su interior.
  • ICSI: corresponde a las siglas de inyección intracitoplasmática de espermatozoides. El embriólogo introduce el espermatozoide seleccionado en el interior del ovocito mediante una aguja de inyección específica.

Realizar la fecundación de una u otra forma dependerá de la causa de infertilidad, así como de las preferencias de la clínica de reproducción asistida.

Si quieres más información sobre la FIV te recomiendo leer este artículo: Fecundación in vitro.

Donación de óvulos y espermatozoides

Muchos problemas de fertilidad son resueltos aplicando las técnicas de reproducción asistida con los propios gametos de la pareja afectada. Sin embargo, en otras muchas situaciones el problema de esterilidad está causado por una mala calidad de los mismos.

En estos casos, la donación de óvulos y/o semen puede ser la solución que permita el embarazo. La presencia de alteraciones genéticas en la mujer, en el hombre o en ambos también es motivo para combinar las técnicas de reproducción asistida con óvulos y/o espermatozoides de donante.

Por otra parte, la donación de gametos ha permitido la aparición en la sociedad de nuevos modelos de familia. Mujeres solteras y parejas homosexuales pueden actualmente tener hijos gracias a la aplicación de las técnicas de inseminación artificial y fecundación in vitro con gametos donados.

Preguntas de los usuarios

¿Cuándo es necesario un tratamiento de reproducción asistida?

Por Andrea Rodrigo (embrióloga).

Se dice que una pareja padece infertilidad o esterilidad cuando lleva más de 12 meses de relaciones sexuales sin protección y no logra el embarazo evolutivo. En ese momento se debe acudir al especialista para que realice las pruebas necesarias que ayuden a determinar la causa de esterilidad. Con ello, el especialista indicará la técnica de reproducción asistida más adecuada en cada caso.

El tiempo que una pareja debe estar buscando el embarazo natural antes de recurrir a la reproducción asistida se reduce a los 6 meses cuando la mujer tiene más de 37 años.

¿Es posible hacer el tratamiento de reproducción asistida en la Seguridad Social?

Por Andrea Rodrigo (embrióloga).

Sí, la Seguridad Social en España aplica las técnicas de reproducción asistida en casos de infertilidad siempre que la pareja no tenga un hijo sano en común. Además, la mujer debe tener menos de 40 años para poder acceder a este tipo de tratamientos.

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Bibliografía

Autores y colaboradores

 Andrea Rodrigo
Andrea Rodrigo
Embrióloga
Licenciada en Biotecnología por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV). Tiene un Máster en Biotecnología de la Reproducción Humana Asistida por la Universidad de Valencia en colaboración con el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI). También cuenta con un Postgrado de Experto en Genética Médica. Más sobre Andrea Rodrigo

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