A partir de los 38-40 años, la probabilidad de alteraciones genéticas en los óvulos aumenta considerablemente por lo que posible que el embrión padezca anomalías genética que impidan su implantación y por tanto el embarazo o que causen un aborto.
Aunque dependerá de cada caso, lo más habitual a partir de los 40 es que el especialista recomienda hacer el DGP para aumentar la tasa de gestación y evitar el nacimiento de niños con enfermedades causadas por alteraciones cromosómicas como por ejemplo el síndrome de Down.
Puedes leer el artículo completo en: ¿Qué es el diagnóstico genético preimplantacional o DGP? ( 63).

Andrea Rodrigo
Licenciada en Biotecnología por la Universidad Politécnica de Valencia (UPV). Tiene un Máster en Biotecnología de la Reproducción Humana Asistida por la Universidad de Valencia en colaboración con el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI). También cuenta con un Postgrado de Experto en Genética Médica.