A las donantes de óvulos se les da la misma medicación que a las pacientes que van a realizarse la estimulación para un tratamiento de fecundación in vitro. La diferencia es que a las donantes se les da una dosis menor porque son más susceptibles de desarrollar hiperestimulación ovárica. Al hincharse los ovarios, el líquido que se encuentra en su interior puede verterse en la cavidad pélvica y hacer que la mujer se encuentre mal, pudiendo ser el efecto leve, moderado o grave. Que este síndrome tenga lugar es muy raro, ocurre en menos de un 4% de las donantes, y que además el cuadro sea grave es muchísimo menos probable.
Lo más común es que aparezcan pequeñas molestias similares a las de la menstruación, como dolores abdominales, y otros síntomas como los cambios de humor.