Los problemas de fertilidad son debidos en un 40% a las causas masculinas como una mala calidad seminal, la impotencia o eyaculación prematura o retrógrada, en otro 40% a las causas femeninas como la anovulación o la ovulación muy irregular, bloqueo de trompas, endometriosis o problemas en el útero, etc, en un 10% a problemas mixtos como por ejemplo que el moco cervical no sea receptivo al eyaculado por presencia de anticuerpos antiesperma y el 10% restante a causas de origen desconocido.
En casos de reglas irregulares, falta de menstruación durante tres meses o más, historial de infecciones pélvicas, dos o más abortos, pareja masculina con infecciones prostáticas, además de estar intentando concebir y no conseguir el embarazo tras llevar más de un año intentándolo será recomendable acudir a un médico especialista.
Además, se les preguntará a ambos sobre la frecuencia de las relaciones sexuales, sobre si intentan buscar los días más fértiles, o si hay problemas en la relación sexual como por ejemplo la eyaculación precoz.
Inicialmente se realizarán pruebas a ambos miembros de la pareja con el objetivo de averiguar dónde se encuentra la alteración.
La fertilidad se recupera de inmediato, la mayoría de veces cuesta conseguir el embarazo porque no se tiene la misma edad a la que se empezó el tratamiento anticonceptivo, y la fertilidad en una mujer comienza a descender acusadamente a partir de los 35 años.
Las clínicas pueden ofrecer una tasa aproximada de éxitos del 50-60% en un periodo de dos años pero evidentemente este porcentaje dependerá del origen del problema.
Lo más seguro es que una mujer no ovule cuando no tiene reglas durante 6 meses o más, a no ser que la amenorrea esté causada por un daño en el endometrio.
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