Para prevenir el síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO), es importante que se realice una evaluación de cada caso de manera personalizada para determinar el mejor protocolo para cada paciente.

También será necesario realizar controles ecográficos periódicos y determinar los niveles de estradiol en sangre durante toda la estimulación.

En el caso de que se sospeche que puede desarrollarse el síndrome de hiperestimulación ovárica, las dosis hormonales que se administrarán serán bajas.

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