La fertilidad masculina y femenina

La fertilidad es la capacidad que tienen tanto el hombre como la mujer de tener descendencia. En ocasiones y por diferentes motivos, pueden aparecer dificultades para lograr el embarazo, ya sea por infertilidad masculina, femenina o una combinación de ambas.

Es importante recalcar que la infertilidad y la esterilidad no son términos equivalentes. Ambos indican una imposibilidad para tener descendencia, pero de diferente forma. Así, la infertilidad es la imposibilidad de conseguir el nacimiento de un niño sano en un embarazo, mientras que la esterilidad hace referencia a la incapacidad de concebir.

A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.

Fertilidad masculina

La fertilidad masculina está asociada a la calidad del semen, en concreto de los espermatozoides que contiene. Así, una buena calidad seminal viene determinada por unos valores de concentración, movilidad y morfología adecuados.

La edad del varón puede afectar a su fertilidad reduciendo la calidad del semen, aunque la pérdida de fertilidad no es tan brusca como la de la mujer ni se produce tan pronto. Se ha observado que con la edad ocurre una reducción lenta pero progresiva del volumen seminal debido al envejecimiento de las vesículas seminales.

Asimismo, disminuye la cantidad de espermatozoides de buena movilidad y aumenta el estrés oxidativo, por lo que se puede observar una elevación de la fragmentación del ADN espermático. La probabilidad de que los espermatozoides tengan alguna alteración genética es también mayor cuanta más edad tenga el hombre.

En caso de que el varón tenga una mala calidad seminal, podemos estar ante los siguientes casos:

  • Oligozoospermia u oligospermia: pocos espermatozoides
  • Astenozoospermia o astenospermia: mala motilidad espermática
  • Teratozoospermia o teratospermia: abundantes espermatozoides con morfología inadecuada, es decir, una forma anormal.
  • Oligoastenoteratozoospermia: combinación de las tres anteriores.
  • Necrozoospermia o necrospermia: excesiva cantidad de espermatozoides muertos, es decir, una baja vitalidad espermática.

No existen síntomas de infertilidad masculina; lo único que puede hacer sospechar de que existe un problema de fertilidad es que la pareja tenga problemas para concebir o no logre una evolución adecuada del embarazo, por lo que habría que hacer pruebas a ambos para determinar la causa.

Las posibles causas de infertilidad masculina se dividen en:

  • Problemas testiculares: varicocele, orquitis, criptorquidia, hidrocele, traumatismos, etc.
  • Problemas hormonales: por desórdenes hipotalámicos o problemas endocrinos.
  • Problemas en las vías seminales: obstrucción por infecciones, eyaculación retrógrada, etc.
  • Problemas en los espermatozoides: alteraciones de los espermatozoides en concentración, movilidad, morfología y vitalidad producen mala calidad seminal, como ya hemos comentado.

Fertilidad femenina

La fertilidad femenina se asocia directamente con la cantidad y calidad de sus óvulos, así como a la capacidad del útero de albergar al embrión y permitir el desarrollo correcto de un embarazo.

La producción y maduración de los óvulos se produce gracias al ciclo menstrual, que está regulado por las hormonas sexuales: estrógenos, progesterona, FSH y LH. Cada una de estas hormonas tiene su función.

Por un lado, los estrógenos y la FSH estimulan la maduración de los folículos en los que se encuentran los óvulos. Por otro, la LH mantiene constantes sus niveles hasta que el óvulo está maduro, momento en el que aumenta sus niveles, produciéndose un pico de LH que desencadena la ovulación. La progesterona, en cambio, prepara el endometrio para que el embrión pueda implantar en caso de que el óvulo sea fecundado.

Una mujer puede saber cuándo son sus días fértiles calculando la fecha de ovulación. Para ello, debe contar 14 días empezando desde el primer día de la menstruación anterior, ya que en un ciclo estándar de 28 días la ovulación se produce a mitad del ciclo, en día 14 aproximadamente.

Los días fértiles de la mujer son aquellos días del ciclo próximos a la ovulación, la expulsión del óvulo maduro. El día de ovulación y los días inmediatamente anteriores y posteriores comprenden el periodo de ovulación.

Hacerse un calendario de ovulación puede ser útil para saber qué días mantener relaciones sexuales para lograr el embarazo. Un test de ovulación puede ser también de gran ayuda si la mujer tiene ciclos irregulares o si prefiere asegurarse de que está en sus días fértiles.

Es importante tener en cuenta que el periodo fértil de una mujer es limitado y que la edad influye mucho en su fertilidad. La edad influye en gran medida la reserva ovárica, esto es, la cantidad de óvulos disponibles en el ovario. A partir de los 35-37 años, ésta se ve disminuida drásticamente y, por ello, la probabilidad de embarazo disminuye también.

Si la mujer experimenta problemas para quedarse embarazada, es importante valorar su fertilidad. Como no existen síntomas de infertilidad o esterilidad femenina es necesario hacer una serie de pruebas.

Sin embargo, la infertilidad femenina no siempre se debe a una disminución de la reserva ovárica. Las causas pueden ser de diferente tipo:

  • Problemas de ovulación
  • Alteraciones del cuello del útero, tanto funcionales como anatómicas
  • Problemas en las trompas de Falopio: obstrucción tubárica, ausencia de trompas o alguna malformación en las mismas
  • Problemas uterinos: malformaciones, endometriosis, miomas, pólipos, etc.

Estudio de fertilidad

Si no se consigue el embarazo tras un año de relaciones sexuales desprotegidas, sin utilizar anticonceptivos, existe un problema de fertilidad y la pareja debe acudir a un centro o clínica de reproducción asistida.

Con un estudio de fertilidad generalmente se detecta la causa del problema para, a partir de ahí, intentar resolverlo y ofrecer a la pareja las opciones reproductivas específicas para su problema. La pareja debe tener en cuenta siempre que los problemas de fertilidad son cosa de dos, aunque puedan tener su origen en uno de los miembros de la pareja.

Gracias a los avances en la medicina reproductiva, actualmente existen una serie de exámenes y pruebas para detectar infertilidad y esterilidad, así como posibles tratamientos y soluciones a las mismas.

Sin embargo, en un 15% de los casos se produce una infertilidad o esterilidad de origen desconocido (EOD), es decir, que las pruebas diagnósticas realizadas a ambos miembros de la pareja no muestran ningún problema aparente a pesar de que no se consigue el embarazo.

Examen de fertilidad masculina

El test de fertilidad masculina por excelencia es el seminograma, una prueba de calidad del esperma. Este examen permite analizan parámetros seminales como el volumen y el pH, así como la morfología, movilidad y concentración de espermatozoides en el semen.

Además de analizar el semen, también se realiza un cariotipo, es decir, un análisis de los cromosomas. El motivo principal para ello es que se produce una mayor proporción de alteraciones en el cariotipo en parejas con problemas de fertilidad.

De forma complementaria, si el médico lo considera conveniente, se pueden hacer otra serie de pruebas, como un análisis hormonal o un estudio de fragmentación del ADN espermático.

Pruebas de fertilidad femenina

Para valorar la fertilidad femenina se deben hacer tres pruebas principales:

  • Análisis hormonal: mediante un análisis de sangre se pueden valorar los niveles hormonales basales en día 2-3 del ciclo y la ovulación en día 21-23.
  • Revisión ginecológica y ecografía: para ver el estado general del aparato reproductor y hacer un recuento de folículos antrales en el ovario (reserva ovárica).
  • Histerosalpingografía: permite ver si las trompas de Falopio son permeables por si el problema está en que el óvulo y los espermatozoide no se pueden encontrar.

La mujer, al igual que el hombre, debe hacerse un cariotipo para ver si existe alguna alteración en sus cromosomas que pueda asociarse con los problemas de la pareja para lograr el embarazo.

Aumentar la fertilidad

Mejorar la fertilidad natural es posible tanto en hombres como en mujeres. Para ello, se debe llevar una vida saludable. Tomar alimentos variados manteniendo una dieta equilibrada y hacer ejercicio moderado resulta beneficioso para la fertilidad.

También es muy importante evitar sustancias nocivas como alcohol, las drogas y el tabaco, ya que tienen un efecto negativo en la salud general, por lo que afectan también a la fertilidad.

Existen una serie de suplementos alimenticios (vitaminas y minerales) que pueden ayudar a lograr el embarazo. De forma generalizada, cuando una mujer está intentando quedarse embarazada el médico indica la ingesta de pastillas de ácido fólico y hierro.

Los suplementos alimenticios también pueden ayudar en casos de infertilidad masculina por mala calidad espermática, especialmente en los casos leves.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que no siempre es posible mejorar la fertilidad de la pareja, sobre todo si se trata de un problema de fertilidad severo.

Preguntas de los usuarios

¿Hasta qué edad es fértil una mujer?

Generalmente, el hombre es fértil durante toda su vida, pero la mujer tiene una vida fértil muy limitada. La capacidad reproductiva de la mujer se ve reducida al periodo comprendido entre la pubertad y la llegada de la menopausia, generalmente entre los 15 y lo 49 años. El momento de mayor fertilidad femenina es entre los 16 y los 28 años.

Como ya hemos comentado en el artículo, la fertilidad femenina disminuye significativamente a partir de los 35-37 años. Así, mientras que una mujer de 20 años tiene una probabilidad de embarazo natural de aproximadamente un 25% en cada ciclo menstrual, en una mujer de 40 años esta probabilidad es tan solo un 5%.

¿Cómo puedo calcular mis días fértiles?

Con un calendario de ovulación o con un test de ovulación. El primero permite conocer la fecha prevista de ovulación sabiendo el primer día del último periodo menstrual y la duración habitual de los ciclos. La ovulación se produce generalmente a mitad del ciclo, por lo que en un ciclo convencional de 28 días se produce en día 14.

Con un test de ovulación se puede saber si la mujer está en sus días fértiles gracias a que mide el aumento de la hormona LH, que se produce para que pueda ocurrir la ovulación.

¿Se puede mejorar la movilidad de los espermatozoides?

La movilidad espermática puede mejorarse con suplementos alimenticios, una dieta equilibrada, ejercicio moderado y evitando sustancias nocivas como el tabaco y el alcohol.

Lo habitual es que, si la movilidad está ligeramente disminuida, se recupere con este cambio en el estilo de vida, pero si hay un problema grave de movilidad lo más probable es que se necesite recurrir a la fecundación in vitro mediante ICSI para lograr el embarazo.

¿Los resultados de las pruebas de fertilidad pueden cambiar con el tiempo?

Sí, pero dependerá de la causa de infertilidad, pero de forma general los resultados pueden cambiar tanto a mejor como a peor siempre y cuando se trate de una infertilidad transitoria, es decir, no permanente.

Un hombre puede notar una mejoría en la calidad seminal si, por ejemplo, se había visto afectada por un periodo de estrés o por una infección. Lo mismo sucede si, por ejemplo, una mujer tenía problemas de ovulación por alguna alteración hormonal.

Sin embargo, si la infertilidad está causada, por ejemplo, por quimioterapia o radioterapia para el tratamiento del cáncer, por una azoospermia secretora (no se producen espermatozoides) o una menopausia precoz, el problema de fertilidad es permanente y no se observará ninguna mejoría.

¿Hay alguna forma de mantener la fertilidad con el paso del tiempo?

Sí, mediante la congelación o vitrificación de óvulos y semen se puede conservar al fertilidad. En hombres no es un procedimiento habitual, pero en mujeres, debido al retraso de la maternidad y a la disminución tan drástica de la fertilidad con la edad, es cada vez más habitual congelar los óvulos cuando aún se es joven para ser madre más adelante.

También es un método que permite ser padres a hombres y mujeres que van a recibir un tratamiento contra el cáncer. Tanto la radioterapia como la quimioterapia destruyen las células precursoras de óvulos y espermatozoides, además de que aumentan la probabilidad de alteraciones genéticas en la descendencia. Por lo tanto, a pacientes con cáncer se les recomienda congelar sus gametos antes de someterse al tratamiento.

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