Ecografía ginecológica: qué es y cómo se hace

La ecografía ginecológica o pélvica es un examen diagnóstico que se realiza para estudiar el órgano reproductor femenino y analizar el estado del cuello uterino, los ovarios y el útero. Existen dos tipos principales: transabominal y transvaginal. La diferencia principal entre ambas es la zona hacia la que se dirige la sonda. En el primer caso, la sonda es introducida por la vagina y en el segunda, es apoyada sobre el abdomen.

La transabdominal se emplea durante los controles de los estadios avanzados del embarazo, para observar el desarrollo fetal en la cavidad uterina. Pero durante las primeras semanas de embarazo, en las pruebas de fertilidad y los tratamientos de reproducción asistida suele realizarse la transvaginal. En este artículo nos centraremos en ésta última.

A continuación tienes un índice con todos los puntos que vamos a tratar en este artículo.

¿Cómo se hace?

Para poder hacer la ecografía la mujer debe colocarse en posición ginecológica, acostada en el sillón de la consulta con las rodillas dobladas. Es importante que la mujer esté relajada ya que, aunque la ecografía es indolora, puede generar ligeras molestias que se verán reducidas cuanto más tranquila se encuentre la paciente.

La sonda, conocida como transductor, se cubre con un preservativo y sobre él se coloca un gel especial que permite la visualización. El médico introducirá suavemente la sonda por la vagina y la desplazará por el aparato reproductor para observar los órganos de la cavidad pélvica.

La técnica que emplea la ecografía es el ultrasonido. El funcionamiento es el siguiente: la sonda envía unas ondas que al toparse con estructuras corporales las reflejan. El ordenador las recibe y a partir de ellas crea la imagen que vemos en la pantalla o monitor.

Algunas situaciones requieren la llamada ecografía con infusión salina para poder ver el útero con mayor claridad.

¿Para qué sirve?

La ecografía ginecológica transvaginal se indica en las siguientes situaciones:

  • Para realizar un buen diagnóstico cuando se detecta alguna anomalía durante el examen físico por la que se intuye un quiste, tumores fibroideos u otro crecimiento anormal en la zona pélvica.
  • Para buscar la causa ante un sangrado vaginal anormal, irregularidades menstruales o dolor pélvico muy intenso durante la ovulación o en los días de regla.
  • En un estudio de fertilidad para determinar si existe alguna alteración en el útero, las trompas o el ovario que esté impidiendo el embarazo. Además, la ecografía transvaginal permite realizar el recuento de folículos antrales, una de las pruebas de fertilidad básicas para analizar la reserva ovárica.

    Si quieres más información sobre el resto de pruebas que se hacen para estudiar el estado de la fertilidad de la mujer puedes consultar este enlace: pruebas de fertilidad femenina.

  • Punción ovárica: la extracción de los óvulos para un tratamiento de fecundación in vitro consiste en la punción de los folículos ováricos y aspiración del líquido folicular. Para ello, el ginecólogo utiliza la ecografía transvaginal, pues le permite localizar el ovario y visualizar los folículos.
  • El control de la estimulación ovárica en un tratamiento de reproducción asistida se realiza a través de la medición del tamaño folicular gracias a la ecografía transvaginal.
  • También es posible hacer la ecografía endovaginal en el embarazo, especialmente en los primeros semanas, para evaluar una posible amenaza de aborto, escuchar los latidos fetales, examinar la placenta, analizar los cambios del cuello uterino, etc.

Resultados

Los resultados de la ecografía transvaginal se obtienen en el mismo momento en que ésta se realiza. El especialista observará la cavidad pélvica en el monitor e informará a la paciente de las anormalidades que pueda observar.

En caso de que todo esté bien y no se observe nada extraño, la paciente podrá regresar a casa. Si por el contrario se observa alguna alteración, es posible que tenga que permanecer en la consulta para poder hacer un análisis ecográfico más detallado e incluso otro tipo de pruebas diagnósticas.

En cualquier caso, tras la ecografía la mujer puede volver a realizar vida normal, pues ésta no requiere anestesia ni ingreso. Dura pocos minutos y es indolora. No obstante, puede que la mujer sienta ese mismo día pequeñas molestias e incluso un ligero sangrado como consecuencia de la manipulación de la zona pélvica.

Un resultado anómalo de la ecografía puede obtenerse en situaciones como las siguientes:

  • Anomalías congénitas
  • Cáncer
  • Infección
  • Tumores no cancerosos en útero y/o ovarios
  • Torsión ovárica
  • Embarazo ectópico
  • Placenta previa

Preguntas de los usuarios

¿Mediante una ecografía ginecológica se puede ver si tengo un quiste en el ovario?

Sí, la ecografía permite observar el interior del útero, las trompas de Falopio y el ovario por lo que en caso de que existiera un quiste ovárico, se observaría en la ecografía. No obstante, es posible que el especialista solicite alguna prueba adicional para confirmar el diagnóstico obtenido en la ecografía.

¿La ecografía transvaginal requiere preparación de algún tipo?

No, la ecografía se hace en la propia consulta del ginecólogo y no requiere ir en ayunas ni tomar medicación específica ni nada especial. Simplemente es importante estar relajada y confiar en el especialista.

En el caso de que la ecografía se haga para el recuento de folículos antrales propio de un estudio de fertilidad, es importante realizarlo en los primeros días del ciclo menstrual, es decir, coincidiendo con la menstruación.

¿Cuál es el precio de la ecografía transvaginal?

El coste de la ecografía ginecológica varía mucho entre clínicas y centros de ginecología y fertilidad. Además, es un estudio que muchas veces va influido en un paquete de pruebas, por lo que conocer el precio exacto es complicado. No obstante, a grandes rasgos podríamos decir que la ecografía ginecológica cuenta aproximadamente unos 35-50 euros.

¿Hay que tomar agua para la ecografía?

En el caso de la ecografía transvaginal no es necesario tomar agua antes de realizarla. Sin embargo, cuando se hace la ecografía transabdominal es común indicar a la paciente tomar más o menos medio litro de agua y no orinar hasta después de la prueba.

La razón de esto es que tener la vejiga llena eleva ligeramente el útero, alcanzando éste una posición que permite una mejor y más completa visualización.

¿Se puede hacer la ecografía con la regla?

Sí, aunque puede resultar algo más incómodo para el médico y más molesto para la paciente. De hecho, en el caso del estudio de fertilidad, para el recuento de folículos antrales, se recomienda hacer la ecografía en los primeros días del ciclo, es decir, durante la regla.

¿Hacerse una ecografía ginecológica duele?

No, es una prueba generalmente indolora, aunque puede resultar molesta para algunas mujeres. Existen situaciones en las que sí puede llegar a ser dolorosa como en casos de malformación uterina, anomalías en el cuello del útero, etc.

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